"I Curso Nacional de Formación Específica en Sordoceguera para Voluntarios". Madrid, 26-28 de mayo de 2000


El pasado mes de mayo, se desarrolló en Madrid el "I Curso Nacional de Formación Específica en Sordoceguera para Voluntarios", organizado por APASCIDE.

Durante meses, mucho del trabajo que se realiza en nuestra Asociación estuvo dedicado a la organización de este curso, que todos (voluntarios, padres...) considerábamos de enorme importancia. No voy a detallar todo lo que hubo que hacer porque necesitaría la revista entera, pero sí os puedo asegurar que ninguno de los que participamos en su organización nos libramos de unas semanas de lo más estresantes.

 

Una de las cosas más difíciles (quizá la que más), fue seleccionar a los participantes de entre la avalancha de solicitudes que llegaron a la sede y que superaron con creces cualquier expectativa. Aunque al final conseguimos la totalidad de la subvención solicitada y pudieron asistir las 65 personas previstas, no había más remedio que dejar a gente fuera y eso fue muy difícil, sobre todo porque después de darles 1.000 vueltas a los currículos, todos parecían ya de la familia.

 

El viernes día 26 de mayo comenzó por fin el Curso y, como era la hora de la siesta y no podíamos dejar que nadie cayera en la tentación de dormirse, se empezó con un plato fuerte: una vez hechas las presentaciones y sin dar demasiadas explicaciones, se sumergió a todos los participantes en una simulación de sordoceguera y así, con antifaz y tapones en los oídos, tuvieron que aguantar durante un buen rato las "travesuras cariñosas" de los profesionales del Equipo Técnico del Programa de Atención a Personas Sordociegas de la ONCE (Pilar, Vicky, Altagracia, Beatriz y Maite) y de los responsables de las actividades de Ocio y Tiempo Libre para Jóvenes de ASOCIDE (Ángel y Almudena), que impartieron el curso. Cada voluntario “sufrió” en sus propias carnes lo que significan en esa situación los eternos tiempos de espera sin hacer nada, la diferencia entre que te "guíen" y te "empujen", la "agradable" sensación de que te metan un alimento que detestas en la boca cuando ni siquiera tienes hambre, la impotencia que se siente cuando te obligan a hacer algo que para ti no tiene el menor sentido... Después de eso, fue muy sencillo imaginar cómo puede sentirse una persona sordociega en su día a día y sacar conclusiones en grupos de trabajo.

Al día siguiente la sesión comenzó de una forma más relajadita: Pilar y Maite nos hablaron de los distintos grupos y características comunicativas de las personas sordociegas.

Pero después de esta parte teórica...¡vuelta a la "sordoceguera"! Esta vez, la mitad de los voluntarios actuaban como sordociegos y la otra mitad como guías-intérpretes. Se dividió a la gente en varios grupos y cada uno de ellos realizó una actividad de ocio y tiempo libre distinta, adaptada al nivel de funcionamiento (bajo, medio o alto) que cada grupo debía simular: algunos tuvieron una relajante sesión de masajes, otros hicieron barquitos de papel, otros echaron un partido de fútbol con una pelota enorme... Y al final, Ángel y Almudena, que no se habían perdido detalle, nos hicieron llegar con su inagotable simpatía una serie de críticas constructivas muy a tener en cuenta en una situación real; sólo un ejemplo: el primero que tiene que divertirse jugando a la pelota es el sordociego, no su guía.

Por la tarde, Beatriz nos explicó los aspectos más relevantes del trabajo con sordociegos en el campo de la Orientación y Movilidad y de las Habilidades de la Vida Diaria. Y, por supuesto, aquí también hubo oportunidad de llevar la teoría a la práctica y todos guiaron y fueron guiados en un paseo que se extendió, no sólo por el hotel sino también por la calle, con las consecuentes caras de incredulidad de los viandantes.

El último día, y no por ello menos importante, Altagracia, después de un trabajo en grupos de los participantes, nos habló del papel que juega un voluntario, de sus derechos y sus deberes, de los aspectos legales...

 

Tras las conclusiones generales, el Curso llegaba a su fin y para su clausura contamos con una mesa de lujo: junto a Dolores Romero Chacón y Ricard López i Manzano (Presidenta y Vicepresidente de APASCIDE) estaban Pilar Gómez Viñas (Coordinadora del Programa de Atención a Personas Sordociegas de la ONCE), Matilde Fernández Sanz (ex-Ministra de Asuntos Sociales), Sabino Murillo Pérez (Consejero del Real Patronato de Prevención y de Atención a Personas con Minusvalía) y Carmen Mastro Amigo (Jefe de Sección de Servicios Sociales de la Junta Municipal de Tetuán, distrito madrileño en el que se encuentra nuestra sede).

Con sus palabras se puso el punto y final a este Curso que ha servido para dar a nuestros voluntarios una formación que ellos mismos estaban demandando para poder desarrollar mejor su desinteresado trabajo con nuestros niños, jóvenes y adultos sordociegos.

 

Antes de terminar, llega el momento de los agradecimientos.

Gracias a Obra Social Caja Madrid y al Real Patronato, por sus aportaciones económicas. Gracias a ONCE y a ASOCIDE, por los profesionales que impartieron el Curso y por las intérpretes. Gracias a esos profesionales, que trabajaron durísmo antes y durante el Curso e hicieron que, además de muy provechoso, fuera inolvidable para todos los asistentes. Gracias a los otros profesionales (David, Yolanda, Javi y Marian) que tuvieron que venir a apoyar a sus compañeros para "conducir" a un número tan elevado de voluntarios. Gracias a los voluntarios, sin los que este curso no habría tenido el menor sentido y sin los que no se podrían realizar las actividades que ya estamos llevando a cabo. Y gracias a APASCIDE (sobre todo a Lola y a Ana), por encargarse de organizar este Curso y buscar los medios para que saliera adelante.

Gracias a todos por convertir en realidad este proyecto que ha permitido que haya 65 nuevos voluntarios no sólo con ganas de trabajar y divertirse con las personas sordociegas, sino con una formación específica en esta discapacidad única.

Raquel Juárez Golderos


Página web de APASCIDE